lunes, 9 de febrero de 2015

#lasaparienciasengañan

En cualquier parte están los cuerpos de las personas marcados con un sello propio ya sea una perforación, tatuaje, corte o algún otro tipo de modificación en el cuerpo, haciendo del cuerpo un territorio marcado por los mismo límites que se propone cada uno, cuerpos que al final, son totalmente visibles a toda la sociedad, respondiendo a una estética de la presencia en la que el cuerpo aparece y desaparece al mismo tiempo ante los demás.
El rechazo hacia esta personas siempre se verá evidenciado en cualquier acto o palabra, pero por más diferentes que sean, independiente sea el aspecto, no hay un porqué justo para tomar esas actitudes, todos tienen el derecho a ser libres de hacerse en el cuerpo lo que deseen, de igual forma es decisión de cada uno, ya que eso no les afecta de ninguna manera a los demás, de una u otra forma los que no lo hacen a conciencia se retractan de lo que hicieron, porque obtuvieron resultados no muy gratificantes.
Nadie puede afirmar que un tatuaje altere lo esencial de la persona, pero no hay que perder el sentido común y el significado en cada cultura bajo los criterios sociales y su permanencia, sino hacen ningún daño ni perjuicio a los que los rodean no se halla una razón para esa acción, así como lo explica esta frase “Las heridas más profundas del cuerpo son tatuajes”.


El Fotógrafo Oscar Quetglas Junto Al Tatuador  José Juan Real nos presentan esta interesante sesión fotografía donde se demuestra que #lasaparienciasengañan





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