Exposición de moda en el Palais Galliera, los fabulosos 50's
¡Ah, aquellos fabulosos cincuenta! Realmente no quiero revivirlos porque éste era un período en el que las mujeres debían ser encantadoras y suaves, tirar sus chaquetas de hombros amplios de trabajadoras de guerra y volver a ser las pequeñas esposas corteses en controladores corsés.
Pero la propia ropa parece deliciosa: faldas con espumosas enaguas y pechos que se hinchan como la marea, como en esta fotografía de Brigitte Bardot, la insinuante joven actriz francesa.
Pero la propia ropa parece deliciosa: faldas con espumosas enaguas y pechos que se hinchan como la marea, como en esta fotografía de Brigitte Bardot, la insinuante joven actriz francesa.

Una exposición de moda en el Palais Galliera en París aborda ese período. Toma una visión general de la década mostrando portadas de la revista Elle y Paris Match, las cuales contaron con la estrella de cine Grace Kelly, que se convirtió en la Princesa de Mónaco, en un “audaz” traje de baño de dos piezas. La otra figura de portada favorita era el corpulento Christian Dior, el rey de la costura, cuya compañía fue la mayor exportadora de moda en Francia.

La muestra Los 50's (hasta el 2 de noviembre), que se centra en la moda francesa de 1947-57, es un triunfo para su comisario Olivier Saillard. Ya que ha juntado, no sólo la magnífica vida de los vestidos de fiesta (preciosos como son) o los inteligentes trajes de día que siguieron a la famosa silueta Bar de Dior, sino también las muchas otras partes del período.
Así como lo arrogante, está lo travieso: los tempranos bikinis de playa – con los lujosos estampados hawaiianos y los tops con copas tipo sujetador; y sombreros, coquetos y frívolos con plumas y atrevidos velos.
Así como lo arrogante, está lo travieso: los tempranos bikinis de playa – con los lujosos estampados hawaiianos y los tops con copas tipo sujetador; y sombreros, coquetos y frívolos con plumas y atrevidos velos.

Saillard muestra también un buen ojo para los pequeños detalles. Muestra las nobles esculpidas prendas de Cristóbal Balenciaga y los bien torneados vestidos de cadera redonda de Jacques Fath. Pero también hay espacio para un bolso de plástico sin etiqueta con su parte superior decorada con rosas de color rosa que combinan con el decorativo fresco del techo del museo.
La revelación para mí fue el verano en los 50's. Conocía el invierno, con sus elegantes abrigos y trajes, llevados con zapatos desgastados y guantes. Era muy consciente de las faldas rectas hasta las rodillas que convulsionaron a las mujeres y que frenaban su caminar.
Pero qué divertidas eran las coloristas faldas proyectándose desde la cintura y girando en un dobladillo con dibujos. El comisario incluso encontró los cárdigans más deportivos, pantalones Capri y vestidos con faldas plisadas y motivos florales o de lunares. Podrían salir del museo y volver a las calles 60 años después.
La revelación para mí fue el verano en los 50's. Conocía el invierno, con sus elegantes abrigos y trajes, llevados con zapatos desgastados y guantes. Era muy consciente de las faldas rectas hasta las rodillas que convulsionaron a las mujeres y que frenaban su caminar.
Pero qué divertidas eran las coloristas faldas proyectándose desde la cintura y girando en un dobladillo con dibujos. El comisario incluso encontró los cárdigans más deportivos, pantalones Capri y vestidos con faldas plisadas y motivos florales o de lunares. Podrían salir del museo y volver a las calles 60 años después.

Mi favorito fue un vestido de Hermès, aparentemente simple, con su cuello y sus bolsillos pintados con un pincel negro sobre amarillo mostaza. Podría –y debe– estar en el escaparte de Hermès hoy mismo.
Por supuesto, también están los vestidos, que ocupan una gran parte de la exposición, ya sea con todo el glamour de una falda abullonada o reducido a unas pocas líneas en los dibujos gráficos de René Gruau.
Por supuesto, también están los vestidos, que ocupan una gran parte de la exposición, ya sea con todo el glamour de una falda abullonada o reducido a unas pocas líneas en los dibujos gráficos de René Gruau.

Visto de cerca, el trabajo en estos vestidos de gala es extraordinario: los bordados de flores en tres dimensiones en ese espeso vestido de duquesa satinado que parece una escultura sobre el cuerpo.
Saillard también está deseoso de mostrar la inventiva, como en un vestido de Madame Grès, que ilustra su capacidad para plegar y drapear ricos materiales como el terciopelo.
Saillard también está deseoso de mostrar la inventiva, como en un vestido de Madame Grès, que ilustra su capacidad para plegar y drapear ricos materiales como el terciopelo.

Luego está la lencería. Toda la década se centró en las medias de nylon, ese sueño de los años de la guerra cuando las elegantes damas francesas dibujaban una falsa costura en la parte posterior de sus piernas. En exhibición están las más finas medias con las firmas Givenchy o Balenciaga en el punto en el que se llevaban recortadas con una liga por el muslo.

Me pareció tan hermoso que el corsé de color nude estaba ataviado con encajes y lazos, que casi me olvidé de lo incómodo y controlador que debió ser.
Es difícil tomar un período tan remilgado como los 50's y hacerlo parecer intrigante. Sin embargo, Olivier Saillard ha usado su inteligencia y su gusto incluso para escoger cuidadosamente clips de película de desfiles de moda de las casas de la Alta Costura. (Las modelos parecen abuelas para los parámetros de hoy en día).
Es difícil tomar un período tan remilgado como los 50's y hacerlo parecer intrigante. Sin embargo, Olivier Saillard ha usado su inteligencia y su gusto incluso para escoger cuidadosamente clips de película de desfiles de moda de las casas de la Alta Costura. (Las modelos parecen abuelas para los parámetros de hoy en día).

La exposición del Palais Galliera desafía unos cuantos clichés de la moda. Cristóbal Balenciaga no sólo hizo formas arquitectónicas que ensombrecían la silueta, sino también saltarines vestidos con guirnaldas de tela en el dobladillo. Y del particular estilo de los 50's llegó otro "nuevo look", como Yves Saint Laurent modernizando a Dior, y luego André Courrèges hizo trajes que crearon una ruptura con el período de post-guerra, catapultando el estilo a los swinging 60's.

Post original VOGUE
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